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Las mayores bellezas arquitectónicas en Sevilla son parte inequívoca del espacio público de la ciudad. Prueba fehaciente de este hecho es la arquitectura de la Biblioteca Pública Infanta Elena, tan emblemática como encantadora por sí misma a tal punto de que amerita una mirada mucho más exhaustiva.

Aspectos generales de la Biblioteca Pública Infanta Elena

Para comenzar a hablar de la arquitectura de la Biblioteca Infanta Elena se ha de comentar primeramente su ubicación, misma que se encuentra justo dentro del conocido Parque de María Luisa de Sevilla, precisamente adentro de lo que fue alguna vez el recinto de la Exposición Iberoamericana de 1929.

Como bien puedes adivinar, esta biblioteca pública es una renovación del espacio que ahora ocupa, manteniendo un carácter de edificación aislada, propio de los demás edificios próximos entre sí. Esto hace que el edificio como tal proporcione respuestas parciales a los distintos tipos de momentos urbanos que se desarrollan en todo su perímetro, todo sin renunciar a una cierta unidad entre todos los conceptos.

El edificio propiamente cuenta con dos plantas de altura, generándose así un edificio a partir de una amplia crujía que se encuentra quebrada en todo lo largo del perímetro del solar propio de la construcción. Esto dicho define un patio que dota de doble iluminación a todas las salas de estudio.

En lo que se refiere al patio dentro del parque (por muy extraño que pueda sonar el concepto) se puede decir que el mismo transmite un estado de tranquilidad ideal para la lectura, pudiendo estar al aire libre para leer de manera cómoda aislando a su vez el intenso ruido del tráfico de las calles adyacentes.

Si se habla de la cubierta de Zinc y del propio tratamiento de la jardinería dentro de la Biblioteca Pública Infanta Elena se podrá ver que esto subraya el carácter centrípeto que lo describe, todo mientras la fachada exterior no deja adivinar bajo ningún concepto la existencia de este patio interior, haciendo de este hallazgo la mejor sorpresa de toda la arquitectura del lugar en Sevilla.

Ondeando más en los aspectos preliminares de la Biblioteca se podría agregar que la misma cuenta con una base de ladrillo visto y carpintería de metal color negra, la cual juega un contraste apabullante entre la planta baja y el primer piso. La altura entre ambos pisos previamente mencionados es considerablemente alta y tiene como aspecto peculiar una pendiente muy acentuada.

Sobre Antonio Cruz y Antonio Ortiz

No se puede hablar de la arquitectura nueva de la Biblioteca Pública Infanta Elena si no se habla propiamente de sus arquitectos, mismos que provienen del reconocido estudio de arquitectura Cruz y Ortiz. Estos mismos, tenían como meta central el crear un espacio que pudiera hacer uso del espacio central del edificio, dando lugar al ya comentado patio que termina siendo por demás funcional.

Antonio Cruz y Antonio Ortiz son los directores de este estudio, estando ambos licenciados por la Escuela de Arquitectura de Madrid en 1971. Sus oficinas tienen sede en Sevilla, Ámsterdam y Madrid, teniendo ya varias obras en construcción alrededor de toda España.

Desde 1980 hasta el 2015 han ganado toda cantidad de premios por sus arquitecturas tan innovadoras como revolucionarias, dejando en evidencia que su trayectoria promete evolucionar el concepto de la arquitectura de aquí al futuro.

Breve historia arquitectónica de la biblioteca pública Infanta Elena

Pese a que le renovación de la arquitectura en Sevilla de la biblioteca pública Infanta Elena fue llevada a cabo por Antonio Cruz y Antonio Ortiz, lo cierto es que el edificio como tal fue creado en 1959 en locales proporcionados por la Real Sociedad Económica de Amigos del País. En su apertura original se le dieron 15000 volúmenes de los siglos XVIII y XIX, mudándose para 1979 a un edificio en la calle Alfonso XII y 19 y fue nombrada Biblioteca Pública Provincial de Sevilla por los próximos 20 años.

Para 1999 se mudó la biblioteca nuevamente a la ubicación actual con el nombre que ya posee, atrayendo muchos más visitantes que antes, cosa que ha llevado a la administración a extender el horario de atención, inclusive hasta en el verano. ¡De esta última movida arquitectónica se encargaron Cruz y Ortiz!

Gracias a esta nueva estructura y a esta nueva ubicación, la biblioteca pública de Sevilla es sede de toda clase de actividades, siendo la principal de ellas la lectura y los estudios. Aquí se proyectan películas, se presentan obras teatrales musicales y hasta conciertos, demostrando que la arquitectura implementada por los arquitectos líderes de este proyecto fue muy bien pensada y realizada.

Al final del día, la biblioteca Infanta Elena forma parte de muchas más arquitecturas de Sevilla que resaltan por sí mismas por lo bien pensadas que están, haciendo constante alarde de vanguardia y tradición en las construcciones. ¿No te parece? ¿Te animarás a ver por cuenta propia esta obra arquitectónica?

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